Cada fin de año, es tradición de hablar de nuevos objetivos para el nuevo año. Todo el mundo habla de cómo planearlos y escribirlos  en un nuevo agenda o cómo meterse unas deadline para garantizar de comprometerse hasta el final. Y por supuesto, también es tradición de abandonar antes del fin del trimestre. Encontrarás muchos tutoriales y blogs sobre el tema. Aún así, te voy a contar que hago para no abandonar mis objetivos. Si ves algo que te puede ayudar o que puedes adaptar ¡Hazlo! Cada uno tiene que encontrar la fórmula que le va mejor.

 ¿Qué es un objetivo?

Según la RAE, un objetivo es “un punto o zona que se pretende alcanzar como resultado de una operación”. O sea,  para llegar a este punto que quieres, tienes que cumplir unas series de acciones planeadas. No solamente tienes que planear, sino que estar dispuesta a poner el esfuerzo para lograr tu propósito. Y allí esta el ingrediente “secreto” para no abandonar en el camino: hacer la diferencia entre  algo que quieres y algo que te gustaría. Si quieres algo, estarás determinado en conseguirlo y harás lo que haga falta. Mientras que si te gustaría tener algo, estaría bien si lo tienes pero no es algo prioritario y tampoco te va afectar si no lo tienes.

Identifica tu meta

¿Cuál es tu ambición? ¿Qué vas a conseguir con ello? ¿Gracias a esto qué vas a mejorar? Conocer el porqué y los beneficios de un objetivo, te permite valorar, si todo el trabajo necesario que conlleva es viable. Tener únicamente buena voluntad, no es suficiente. El ser humano suele ser reacio a los grandes cambios y cuanto más estás acostumbrado a un sistema más te costará adaptarte a un nuevo contexto. O sea, la finalidad de ese objetivo tiene que valer la pena que cambies tus hábitos o tu zona de confort.


¿Cuáles son tus puntos débiles?

Nadie mejor que tú, sabe lo que puedes hacer. Lo que quieres hacer. Y lo que estás  dispuesta a hacer o no. Tienes que ser objetiva y honesta. Conoces tus puntos fuertes, lo que te permitirá ir más rapido o más segura. Ahora bien, cual son tus reservas, tus puntos débiles. ¿Qué te puede impedir ir hacia adelante? ¿Qué obstáculos puedes  encontrar en el camino? Tanto a nivel material cómo personal.

Elaboración del plan

Ahora, que tienes claro cual es tu propósito y tus puntos de débiles, es la hora de planificar tu estrategia con sus pautas y incorporarla lo mejor posible en tu rutina. Para hacer lo, divides el objetivo en pequeñas tareas que habrá que cumplir poco a poco.  ¿Te acuerdas de tus puntos débiles? Incluye tareas que te permite  superar o eliminar esas dificultades.

Evaluación constante

Para asegurarse que todo se está desarrollando bien, tienes que evaluar qué tal van las cosas regularmente. Algún cambio puede surgir y acercarte a tu meta antes de lo previsto o al contrario alejarte demasiado de él.  Aquí también tienes que ser honesta contigo. Si ves que una tarea, es contraproducente, debes analizarla, ver si es realmente necesaria, corregirla o eliminarla.

El plan solo es una ruta de itinerario, para que recuerdas dónde vas. Nada está inscrito en piedra. Y también es importante recordar, que se puede cambiar o modificar un objetivo.

Ejemplo:

→ Objetivo: quieres hablar en eventos, porqué te permitirá posicionarte en tu campo, darte a conocer y conseguir un clientes en particular que te interesa.

→ Punto débil: Tienes miedo hablar en público y estas incomoda con gente que no conoces. No tienes dinero para contratar un coach personal que te ayude.

→ Elaboración del mapa: . Buscar los eventos que te interesa. Elabora los pasos que tienes que hacer para conseguir una plaza como poniente. Y crea tareas para superar tus puntos débiles. (ejemplos: dar talleres a grupos reducidos, asistir a cursillos de teatro para superar miedo de hablar en publico etc…)

→ Evaluación: no te gusta el cursillo de teatro y te lleva demasiado tiempo. Busca otra alternativa. Los talleres que das tienen bastante éxito y ahora tienes posibilidad de dar formaciones para una empresa. No estaba previsto en tu plan y puede interferir con uno de los eventos. ¿Te vale la pena? ¿ Prefieres seguir con el plan inicial? ¿ Te da la oportunidad de acercarte a tu cliente de oro? ¿ Sigues interesada en conseguir ese cliente?

Mi planificación

→ En enero es el momento que uso para hacer planes a largo plazo (+ de 1 año).

→ En verano, es el momento de hacer evaluaciones de los objetivos a largo plazo y elaborar objetivos a corto plazo o medio plazo que empezarán a partir de septiembre.

→ A partir de septiembre, se empieza objetivos de corto y medio plazo (9 meses max)

→En la fecha de mi cumpleaños, hago una evaluación personal. Los obstáculos y miedos que he superado. Si soy constante con lo que he conseguido, si he mejorado una condición que considerada como un freno para mi desarrollo.

 

 Conclusión

Éstas son las grandes líneas para cumplir un objetivo. No hace falta realmente esperar a enero o la vuelta al cole para hacerlo. Estamos acostumbrados en hacerlo en esas fechas desde joven. Ya sabes en enero empezamos un nuevo año y en septiembre es un nuevo año escolar.

 

¿ Tú cómo lo haces?

 

Ayudo a los que están encargados de las redes sociales y social media a mejorar sus gestiones, facilitar el entendimiento y dar un toque creativo a todo esto.

Nadine Mnemoi

Ilustradora, Diseñadora &Community Manager

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